Lo que aprendí organizando Músculo Digital
Durante meses pensé que nadie vendría.
Lo digo completamente en serio.
Porque una cosa es tener una idea y otra muy distinta conseguir que decenas de personas decidan reservar una tarde de su agenda para compartirla contigo.
Y más cuando no eres una institución.
Ni una gran empresa.
Ni alguien especialmente conocido.
Solo una persona con una idea y muchas ganas de intentar hacer algo diferente.
La excusa era Treze Ideas
Oficialmente, Músculo Digital nació para presentar la nueva etapa de Treze Ideas.
Después de meses trabajando en el rebranding parecía una buena oportunidad para enseñar el resultado.
Pero siendo sincero, aquello era solo la excusa.
Lo que realmente me apetecía era otra cosa.
Juntar a gente.
A empresarios.
A emprendedores.
A personas que estuvieran construyendo algo en La Rioja.
Personas con sectores diferentes, trayectorias diferentes y formas de pensar diferentes.
Pero con una cosa en común.
Las ganas de seguir avanzando.
La Rioja tiene mucho más de lo que creemos
Existe una tendencia bastante habitual.
Pensar que las cosas importantes ocurren en Madrid.
O en Barcelona.
O en cualquier otro sitio.
Menos aquí.
Y cuanto más trabajo con empresas riojanas, más convencido estoy de que esa idea está equivocada.
Hay proyectos increíbles.
Hay talento.
Hay empresas haciendo cosas muy interesantes.
Lo único que muchas veces falta es que se encuentren.
Que hablen.
Que se conozcan.
La mejor parte no fue el evento
Curiosamente, lo mejor no fue el escenario.
Ni las presentaciones.
Ni siquiera el propio evento.
Lo mejor fueron las conversaciones.
Ver a gente que no se conocía intercambiando teléfonos.
Ver proyectos encontrando puntos en común.
Ver cómo aparecían oportunidades sin que nadie las estuviera buscando.
Ahí entendí que Músculo Digital ya no era solo una presentación de marca.
Había terminado convirtiéndose en algo más grande.
Lo que más me sorprendió
Cuando terminó el evento pensé que todo acabaría allí.
Una tarde.
Un recuerdo.
Una experiencia bonita.
Pero no fue así.
Durante los días siguientes llegaron mensajes.
Llamadas.
Comentarios.
Personas que habían conectado.
Empresas que habían empezado conversaciones.
Gente preguntando cuándo sería la siguiente edición.
Y ahí fue cuando entendí que algo había funcionado.
¿Habrá una segunda edición?
No lo sé.
Sería muy fácil decir que sí.
Pero prefiero ser honesto.
Músculo Digital nació sin un plan maestro.
Sin una hoja de ruta.
Sin la intención de convertirse en una gran marca de eventos.
Nació porque creíamos que era una buena idea.
Y porque nos apetecía intentarlo.
Lo único que sé es que la respuesta de la gente ha superado cualquier expectativa que tenía.
Y que, si algún día existe un Músculo Digital 2.0, será porque sigue teniendo sentido para quienes estuvieron allí.
Conclusión
A veces pensamos que el valor está en los proyectos.
En las empresas.
En las marcas.
Pero muchas veces el verdadero valor está en las personas que hay detrás.
Músculo Digital me recordó precisamente eso.
Que las mejores oportunidades suelen aparecer cuando juntas a la gente adecuada en el mismo sitio.
Y que La Rioja tiene mucho más músculo del que a veces creemos.
Si quieres saber más sobre el proyecto puedes hacerlo en: